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Vladimir Putin y Donald Trump se reunieron recientemente en Alaska. Durante el viaje del líder ruso por Estados Unidos hizo varias paradas, pero ninguna en el baño —porque sus guardaespaldas no le permiten hacer del dos en un retrete americano.
En 2022, un grupo de periodistas de investigación reveló que el Servicio Federal de Protección de Rusia recolecta los desechos corporales de Putin durante viajes al extranjero, guardando su orina y heces en un maletín especial para evitar que otros obtengan información sobre su salud.
En cierto modo, esto tiene lógica: los rumores sobre la mala salud de Putin circulan desde hace años, y dejar cualquier excremento que pueda ser analizado permitiría a una nación enemiga ganar puntos propagandísticos al descubrir que padece, no sé, paperas o algo por el estilo.
Aun así, si tu trabajo consiste en “dejar a los niños” no en la piscina, sino en un maletín, quizá deberías replantearte tu carrera.