
Aunque no son las más populares para bajar a la playa, si usted ha elegido este verano adentrarse en el universo de las grandes novelas de la literatura, y está inmerso en el mundo de Guermantes de Proust, los problemas de Hans Castorp en La Montaña mágica o está sintiendo verdadera devoción por Faulkner, tenemos buenas noticias para usted (es un valiente) y malas: podría estar haciendo performative reading. Más aún si suele leer su libro de 900 páginas en los largos trayectos de metro o autobús hasta el trabajo o cualquier otro lugar público donde hay ojos y cámaras cercanos.