
Una mujer ha revelado cómo permaneció virgen durante todo su matrimonio debido a un miedo intenso al sexo y a los penes.
Mientras algunas parejas casadas hoy exploran tendencias poco convencionales como el “hotwifing”, otras siguen luchando con barreras personales mucho más profundas.
Ese fue el caso de **Alyne Tamir**, una mujer de Los Ángeles criada en un hogar mormón conservador, donde hablar de sexo, masturbarse o explorar el placer era totalmente prohibido.
> “No pudimos tener relaciones la noche de bodas. Estaba estresada, asustada del sexo y de los penes. Intentamos después de muchas horas, pero empecé a llorar y fue muy doloroso”, relata Alyne.
Ella contrajo matrimonio en 2012 con un hombre que conoció en una universidad religiosa. Sin embargo, pasaron seis meses sin poder consumar su matrimonio. Alyne describe sentirse “muerta por dentro” por la falta de intimidad y la confusión emocional que le generaba la situación.
> “Nada podía entrar. Ni siquiera podía usar un tampón. Era muy doloroso, como si mi cuerpo estuviera completamente cerrado.”
Después de visitar a tres ginecólogos, finalmente recibió un diagnóstico: **vaginismo**, una condición en la que los músculos vaginales se contraen de forma involuntaria, haciendo imposible la penetración.
> “Uno de los médicos mencionó el vaginismo casi por accidente al final de la consulta. Fue la primera vez que escuché esa palabra.”
Aunque le recomendaron usar dilatadores vaginales como tratamiento, Alyne lo rechazó por parecerle una “tortura médica”. La pareja terminó separándose en 2015.
Un año después, ya alejada del mormonismo y durante un viaje, Alyne tuvo relaciones sexuales por primera vez a los 27 años. Aunque no fue placentero, describe el momento como un enorme alivio emocional.
Hoy, a los 35 años, Alyne ha publicado su primer libro: **”Dear Alyne: My Years as a Married Virgin”**, donde narra su experiencia y busca combatir el estigma alrededor del vaginismo, la religión y la sexualidad femenina.
> “Lo más importante es escucharte a ti misma. Tal vez tu cuerpo está tratando de protegerte. Yo sentía que me estaba protegiendo de tener hijos y quedar atrapada en una vida religiosa que no era para mí.”
**Su mensaje para otras personas que luchan con traumas similares:**
> “No te enojes contigo misma ni te sientas traicionada por tu cuerpo. La intuición es poderosa. Y si puedes compartir tu historia, hazlo. Quitarle la vergüenza a estos temas puede cambiarle la vida a alguien.”