Surgida en la década de los 40, se trata de una costumbre muy practicada en Argentina que apareció para suplir ciertas preferencias de la sociedad del país.Una de las formas más representativas de proyectar nuestra identidad al mundo es, sin duda, con nuestro aspecto. La ropa, el calzado o el peinado son solo algunos de los elementos de los que podemos obtener gran cantidad de información sobre un individuo. Dicho factor se puede extrapolar a la apariencia y estilo de sus posesiones.
