
En las profundidades montañosas de la provincia de Hubei, en China, se esconde una construcción tan inusual como fascinante. Quienes se atreven a visitarla deben prepararse para una experiencia que mezcla adrenalina, paisajes de ensueño y una buena dosis de vértigo. Se trata de un puente flotante que parece sacado de una película de aventuras, donde cada coche que lo cruza parece deslizarse sobre el agua como si estuviera surfeando las olas.