De la violencia doméstica al desmembramiento: cómo Maxwell Johnston asesinó a dos personas y lideró una macabra encubrimiento en Nueva Jersey
Julio de 2024: Un caso escalofriante en Toms River, Nueva Jersey
La policía local de Toms River, Nueva Jersey, destapó un caso espantoso que involucraba asesinatos, una extensa investigación forense y la espantosa profanación de restos humanos.
Según los informes policiales, la historia comenzó cuando Maxwell Johnston fue identificado como el principal sospechoso del asesinato de su novia, Gabriella Caroleo.
Pero lo que siguió fue aún más aterrador: la policía descubrió un segundo crimen, el asesinato y desmembramiento de Kerry Rollason, cuyo cuerpo fue hallado en bolsas de basura negras.
El crimen inicial: una historia de amor que terminó en tragedia
El 27 de junio de 2024, Gabriella Caroleo, una madre de 25 años con un hijo de 3, llamó a su familia en pánico.
“Dijo que estaba en peligro”, relató su madre a los medios locales.
Horas después, Caroleo fue encontrada muerta en Manchester Township, Nueva Jersey, víctima de un asesinato brutal.
Las autoridades identificaron rápidamente a su novio, Maxwell Johnston, de 35 años, como el principal sospechoso.
Según la familia de Caroleo, la relación entre ambos había sido tumultuosa y marcada por abusos.
De acuerdo con la denuncia criminal presentada contra Johnston, Caroleo fue asesinada a tiros y su cuerpo abandonado en una zona aislada.
Los investigadores recolectaron pruebas en la escena del crimen, incluidas vainas de bala y muestras forenses, que vincularon a Johnston con el asesinato.
Pero esto era solo el comienzo.
A medida que avanzaba la investigación, las autoridades descubrieron que la violencia de Johnston iba más allá del asesinato de Caroleo, llevándolos a un segundo crimen aún más atroz.
Un enfrentamiento y un descubrimiento macabro
El 5 de julio de 2024, la policía de Toms River rastreó a Johnston hasta una casa en Ravenwood Drive, sin imaginar la pesadilla que estaban a punto de descubrir.
Lo que inicialmente parecía una operación de arresto rutinaria se convirtió en un enfrentamiento tenso.
Dentro de la casa estaban Johnston y cuatro personas más: Elizabeth Mascarelli, Danielle Bolstad, Jared Krysiak y Jarred Palumbo.
Bolstad, Krysiak y Palumbo se rindieron sin resistencia, pero Johnston se atrincheró en la casa con Mascarelli, creando una situación peligrosa.
Después de varias horas de negociación, Mascarelli, visiblemente herida, salió de la casa. Más tarde se reveló que había estado ocultando a Johnston durante cuatro días, consciente de que era un fugitivo.
La policía desplegó un dron para evaluar la situación y descubrió que Johnston se había quitado la vida con un disparo.
Pero la pesadilla no terminaba ahí.
A medida que los investigadores peinaban la casa, hallaron evidencia de otro crimen.
La casa pertenecía a Kerry Rollason, de 56 años, quien estaba desaparecido.
Las pruebas forenses indicaban que Rollason había sido asesinado dentro de la vivienda y su cuerpo trasladado a otro lugar.
Una semana después, el 12 de julio, la policía ejecutó una orden de cateo en una propiedad en Jackson Township, a unos 30 kilómetros al norte de Toms River.
Allí hicieron un hallazgo escalofriante: varias partes del cuerpo de Rollason estaban dentro de bolsas de basura negras.
Según los investigadores, Rollason fue asesinado a tiros, golpeado brutalmente y luego desmembrado.
Las pruebas demostraron que Johnston no había actuado solo: Mascarelli, Bolstad, Krysiak y Palumbo lo ayudaron a deshacerse del cadáver.
El juicio: un caso que estremeció la corte
El proceso judicial reveló detalles perturbadores que dejaron atónitos incluso a los abogados más experimentados.
Elizabeth Mascarelli, la principal cómplice, se declaró culpable de homicidio agravado y fue sentenciada a 25 años de prisión.
Durante el juicio, los fiscales revelaron que Mascarelli había tomado fotografías del cuerpo de Rollason después del asesinato, supuestamente como un “recuerdo” del crimen.
El fiscal adjunto del condado de Ocean, Julie Peterson, afirmó:
“Tomó las fotos como un recuerdo de algo de lo que parecía estar orgullosa.”
La defensa de Mascarelli argumentó que Johnston la había manipulado y aterrorizado.
El abogado defensor Glenn Kassman describió a Johnston como “sospechoso y paranoico”, afirmando que constantemente blandía armas dentro de la casa y atacaba almohadas con cuchillos en ataques de ira.
Sin embargo, el juez rechazó estos argumentos, destacando que Mascarelli ocultó a un fugitivo, colaboró en la eliminación del cuerpo y participó en la profanación de los restos de Rollason.
El caso dejó una marca imborrable en la comunidad de Toms River, recordando la brutalidad de la violencia doméstica y las consecuencias devastadoras de la complicidad en el crimen.