
Lo que parecía una simple molestia causada por la presión del avión terminó convirtiéndose en una batalla contra una rara forma de cáncer.
Para muchas personas, sentir los oídos tapados después de viajar en avión es algo completamente normal. Sin embargo, para Aida Burkins, una joven madre de 22 años, ese pequeño detalle terminó siendo la primera señal de que algo mucho más serio estaba ocurriendo en su cuerpo.
Todo comenzó después de un vuelo desde California hacia Chicago.
Al aterrizar, Aida notó que sus oídos simplemente no se destapaban.
Al principio no parecía motivo para preocuparse. Los cambios de presión durante un vuelo pueden causar temporalmente esa sensación y, según relató Aida, inicialmente le dijeron que podía tratarse de un problema relacionado con la altitud.
Pero los días pasaron.
Luego las semanas.
Y su salud comenzó a empeorar.
Su audición comenzó a deteriorarse
Con el tiempo, Aida empezó a escuchar cada vez peor.
Describió su audición como apagada y también comenzó a experimentar un constante zumbido en los oídos.
Pero aquello no fue lo único.
También comenzó a sentirse extremadamente cansada y perdió una cantidad considerable de peso.
Después apareció un síntoma todavía más alarmante: sangrado que bajaba hacia su garganta y que, en determinadas posiciones, también salía por su nariz.
Aida explicó que en algunos momentos la cantidad de sangre era suficiente como para hacerla sentir que se estaba ahogando.
Ya era evidente que aquello no era simplemente una consecuencia normal de haber viajado en avión.
Los médicos encontraron una masa
Después de continuar buscando respuestas, los especialistas determinaron que una masa estaba bloqueando su trompa de Eustaquio, el conducto que ayuda a equilibrar la presión entre el oído medio y la parte posterior de la nariz.
Aida terminó siendo evaluada por un especialista en oído, nariz y garganta.
Durante los estudios, también descubrieron inflamación en sus adenoides.
El médico llegó a mencionar la posibilidad de cáncer, aunque inicialmente parecía poco probable debido a que Aida tenía apenas 22 años.
Sin embargo, su condición siguió avanzando.
El lado izquierdo de su garganta comenzó a inflamarse considerablemente y también desarrolló un gran bulto en el cuello.
Los médicos realizaron una biopsia.
Posteriormente, una tomografía reveló múltiples masas, incluyendo ganglios linfáticos afectados cerca de la base del cráneo.
Entonces llegó el diagnóstico que nadie esperaba
Después de aproximadamente nueve meses buscando respuestas, Aida finalmente recibió el diagnóstico:
carcinoma nasofaríngeo (NPC).
Se trata de una forma poco común de cáncer que afecta la nasofaringe, ubicada en la parte superior de la garganta detrás de la nariz.
Entre los posibles síntomas de este tipo de cáncer se encuentran un bulto persistente en el cuello, pérdida auditiva —especialmente de un solo oído—, tinnitus, congestión nasal, sangrado nasal, dolores de cabeza y alteraciones de la visión.
En el caso de Aida, varios de esos síntomas habían comenzado a aparecer progresivamente.
“Fue aterrador”
Recibir el diagnóstico fue devastador.
Aida explicó que una de las primeras cosas que pensó fue en sus hijos.
Su mayor miedo era no poder verlos crecer ni acompañarlos durante los momentos importantes de sus vidas.
La joven madre posteriormente comenzó tratamiento con quimioterapia y radioterapia, dos de los tratamientos utilizados habitualmente para este tipo de cáncer.
A pesar de todo lo que ha vivido, las noticias más recientes han sido alentadoras.
Aida asegura que sus médicos están optimistas y que las masas están disminuyendo de tamaño y respondiendo al tratamiento.
⚠️ Un detalle importante: que tus oídos no se destapen NO significa que tengas cáncer
La historia de Aida es extraordinaria precisamente porque este diagnóstico es poco común.
Los oídos pueden permanecer tapados después de un vuelo por razones mucho más frecuentes, como cambios de presión, congestión nasal, acumulación de cerumen o problemas en la trompa de Eustaquio.
Sin embargo, cuando un problema persiste durante mucho tiempo o aparece acompañado de síntomas como pérdida progresiva de audición, sangrado, pérdida inexplicable de peso, cansancio extremo o un bulto en el cuello, es importante buscar atención médica.
La experiencia de Aida deja un mensaje que ella misma quiere compartir con otras personas:
la edad no debería ser una razón para ignorar síntomas persistentes.
A veces conocemos nuestro cuerpo mejor que nadie. Y si algo continúa sintiéndose mal, buscar una segunda opinión o insistir en obtener respuestas puede marcar una enorme diferencia.
❤️ Hoy, Aida continúa con su tratamiento y, según su propio relato, su pronóstico general es favorable.
¿Tú habrías imaginado que algo tan común como no poder destapar los oídos después de un vuelo podía convertirse en la primera señal de un problema mucho mayor?
Comparte esta historia. Podría hacer que alguien preste atención a un síntoma que lleva demasiado tiempo ignorando.
Nota: Este artículo tiene fines informativos y relata un caso individual. No pretende diagnosticar ninguna enfermedad. Si presentas síntomas persistentes o preocupantes, consulta a un profesional de la salud.